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5 actitudes clave que desarrollan los estudiantes con el Design Thinking

El design thinking, o pensamiento de diseño, es una metodología que nació en el mundo de la gestión y los negocios, mejorada y popularizada por la famosa consultora IDEO; y hace algunos años aterrizó en el universo de la educación, convirtiéndose en una de las nuevas metodologías activas. Hoy, muchos maestros de distintas partes del mundo emplean el design thinking como una metodología para enseñar mediante proyectos orientados a desarrollar la creatividad, las habilidades colaborativas, el pensamiento crítico, la toma de decisiones, la resolución de problemas, entre otras habilidades. El design thinking es garantía de aprendizaje activo y; además, resulta una alternativa interesante al aprendizaje basado en proyectos, sobre todo en aquellos en los que los estudiantes deben diseñar una solución novedosa a un problema preexistente en su entorno. Debo mencionar que, a nivel personal, ha sido uno de los cursos de formación docente que enseño, con mayor demanda desde el inicio de la pandemia; lo que me alegra mucho porque quiere decir que hay maestros cuya preocupación estuvo más allá de saber usar aplicaciones digitales.

Entre las muchas ventajas que nos ofrece el design thinking, cuando diseñamos una unidad de aprendizaje o una sesión con esta metodología, podemos identificar 5 actitudes clave que logran desarrollar los alumnos, que detallo a continuación:


1. CONCIENCIA DE PROCESO

Con el design thinking los estudiantes no solo aprenden lo planificado por el docente en los objetivos -en relación a las competencias y contenidos conceptuales-, también se apropian del proceso, del método. Ahora poseen, además, estrategias claras para afrontar problemas, y en todo momento saben en qué parte del proceso están, qué han logrado y qué les falta para terminar. Este es quizás uno de los beneficios más relevantes del design thinking si consideramos lo difícil que es para muchas personas en el mundo laboral, saber qué hacer cuando enfrentan una situación problemática nueva, fuera de sus actividades usuales.


2. CENTRADO EN LAS PERSONAS

Con el design thinking los estudiantes resuelven problemas para alguien, lo que representa su principal diferencia con otras metodologías activas -o pedagogías emergentes- como el aprendizaje basado en proyectos, donde esto no es requisito. El resolver problemas para personas ayuda a que el estudiante se enfoque más, durante el proceso, en satisfacer las necesidades de dichas personas; es decir, se involucra, se concentra en el problema y no en el producto; elevando así la calidad del mismo.


3. CULTURA DEL PROTOTIPADO

En ocasiones, los proyectos no arrojan como resultado productos tangibles, lo que dificulta la retroalimentación, y por ende la mejora de su calidad. Con el design thinking los estudiantes aprenden que desarrollar un prototipo, o modelo experimental, así sea con materiales sencillos (prototipado rápido), sin importar si su producto final es o no tangible. Este prototipo ayuda a que las personas que contribuyen con sus opiniones para mejorar el producto final, comprendan lo más importante de la propuesta; y así mejora la calidad de la retroalimentación que reciben, pues las personas no tienen que imaginar lo que pueden ver o tocar; y por ende, mejora el producto.


4. SESGO HACIA LA ACCIÓN

El aprendizaje activo exige a las metodologías que lo representan que los estudiantes aprendan haciendo, participando, asumiendo un rol protagónico en su proceso de aprendizaje. El design thinking no hace más que permitir que los estudiantes cumplan con este rol. A lo largo de todo el proceso -empatizar, definir, idear, prototipar y testear-, los estudiantes realizan actividades, individuales o en equipo, para seguir avanzando en el proceso. Desde recoger información, analizarla, procesarla y resumirla, para plantear correctamente el problema, los alumnos realizan numerosas tareas que les permiten, adicionalmente, comprometerse aún más con el proyecto.


5. COLABORACIÓN EXTREMA

No se puede emplear la metodología de design thinking sin tener claro cómo se organizará el trabajo en equipo. Todas las etapas de esta metodología demandan mucho trabajo colaborativo; en consecuencia, es indispensable contar con algunas estrategias claras sobre cómo se realizarán las tareas: diseño de grupos, distribución de los estudiantes, disposición del espacio, establecimiento de normas y distribución de roles. Las fases críticas del design thinking, requieren de mucho orden, saber escuchar, ser empatizo, aceptar críticas, ser colaborador, asumir responsabilidades, entre otras habilidades, propias del trabajo colaborativo de calidad; lo que permite a los estudiantes recibir una formación integral.


Los aportes del design thinking a la educación son grandes, pero no muchos maestros aplican la metodología por desconocimiento. Si deseas tener una aproximación inicial, recomiendo revisar el libro, de acceso libre, «Design Thinking para Educadores» elaborado por IDEO y traducido al español por Educar Chile:

Haz clic aquí o en la imagen para acceder al libro.

Para saber más sobre el design thinking también puedes revisa las publicaciones pasadas sobre dicho tema en este blog: aquí.

Ahora, si deseas llevar esta metodología a tu institución educativa, colegio o universidad, puedes contactarme mediante mis redes (aparecen en el margen derecho de esta publicación o al final). En el equipo de EdTech Latam contamos con docentes especialistas en esta y otras metodologías, que estarán gustosos de ayudarles.

Espero que la publicación haya resultado útil y anime cada vez a más maestros a llevar el aprendizaje activo a sus aulas a través del design thinking.

¡Hasta pronto!

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