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Diseñar para promover la autonomía y la agencia estudiantil en aprendizaje mixto

El aprendizaje mixto, o blended learning, es una metodología que comprende cualquier combinación entre aprendizaje presencial y el aprendizaje en línea (Eaton, M., 2020). Sin embargo, para el blended learning, el aprendizaje en línea debe cumplir la condición esencial de que la instrucción, el contenido digital y la evaluación deben ser diseñados para el aprendizaje; es decir, no se trata solo de usar aplicaciones y plataformas, se trata de un genuino diseño tecnopedagógico.

Dada la estructura y naturaleza del aprendizaje mixto, es evidente que ha sido pensado con el fin de promover la autonomía, sobre todo en los espacios en línea; además, considerando la importancia de dar voz a los estudiantes, de diseñar experiencias de aprendizaje desde sus intereses y de darles la oportunidad de elegir, en favor de la motivación, el compromiso y el desarrollo de competencias; las preguntas que caben son, ¿Hasta qué punto podemos darles autonomía? ¿Qué les podemos permitir elegir y qué no? ¿Cómo diseñar considerando los intereses de los estudiantes sin perder el control de la situación?

Bueno, son preguntas válidas, complejas, difíciles de responder en un breve artículo; pero al menos podemos proponer cómo serían los primeros pasos en ese rumbo. El aprendizaje mixto permite crear oportunidades para promover la agencia estudiantil y la autonomía desde 4 aspectos del proceso de aprendizaje de los estudiantes (Tucker, C., 2017): Ritmo, ruta, tiempo y lugar.

Diseñar sesiones centradas en el estudiante no implica falta de estructura o desorden. Qué ponemos en manos de nuestros estudiante, hasta dónde les damos el control, es una decisión personal . Depende de qué estamos enseñando, cuáles son las edades de los estudiantes, en qué época del año escolar nos encontramos, cuál es nuestro estilo de enseñanza, cuáles son las características grupales e individuales de los estudiantes, qué lección se está abordando, entre otros. En consecuencia, no hay dos experiencias iguales, y las variables que permiten establecer las diferencias también ayudan a comprender, según el grupo, qué les debemos permitir elegir y decidir, y qué no.

Analicemos ahora los 4 aspectos arriba mencionados:

  1. Ritmo: En una clase tradicional, el ritmo está basado en las las decisiones del maestro y en su interés porque todos sus estudiantes  aprendan lo mismo, al mismo paso. El problema está en que al finalizar las sesiones, esto no se logra; y al seguir avanzando, las brechas de aprendizaje se siguen incrementando. En el aprendizaje mixto esto puede cambiar significativamente pues el maestro, de forma intencional y ordenada, puede incorporar momentos de aprendizaje en línea con una variedad de recursos a elección. Así sus estudiantes no solo tendrán la posibilidad de aprender de formas diversas, sino también de profundizar, si lo desean. Cada estudiante a su propio ritmo. En estos casos, conviene añadir momentos de asesoría personalizada para aquellos alumnos que así lo requieran, de forma complementaria. Esta es una manera de garantizar que todos lograrán lo planificado  en los objetivos de aprendizaje.
  2. Ruta: En una clase tradicional, hay una sola ruta para todos los estudiantes. Incluso cuando se usa software que incorpora cierto nivel de individualización y adaptabilidad; si en el diseño no es considerado darle a los estudiantes la posibilidad de elegir, no estamos promoviendo la autonomía. Existe software de muy buena calidad para lograrlo, pero el diseño es la base. Darle a los estudiantes la posibilidad de elegir una ruta de aprendizaje, de entre unas cuantas, de expresar o evidenciar sus aprendizajes a través de otra elección, en la que se consideren sus habilidades e intereses permite lograr un efecto positivo en la motivación, además de logros significativos en los niveles de aprendizaje. 
  3. Tiempo y lugar: En una clase tradicional, todos hacemos todo al mismo momento y en el mismo lugar. El aprendizaje mixto permite lograr un cambio al darle al estudiante el control del tiempo y lugar, en aquellos momentos que trabaja en línea, siempre que el maestro diseñe una experiencia interesante y retadora (no frente a la PC, necesariamente). Aprender fuera de las 4 paredes del aula, ya es un logro; tener la posibilidad de elegir en qué momento se hace y en qué lugar, le da a los estudiantes no solo autonomía en la decisión, sino también los lleva a comprender la responsabilidad de lo que conlleva ser autónomo. 

«En una clase tradicional, el ritmo está basado en las las decisiones del maestro y en su interés porque todos sus estudiantes  aprendan lo mismo, al mismo paso. El problema está en que al finalizar las sesiones, esto no se logra; y al seguir avanzando, las brechas de aprendizaje se siguen incrementando».

Promover la agencia estudiantil y la autonomía, no es diseñar y perder el control de la clase; es importante saber en qué factores le damos el control a los estudiantes, según la situación o circunstancia. El aprendizaje mixto, propio de los escenarios híbridos, nos da el poder para lograr cambios significativos, siempre que diseñemos pensando en los estudiantes, en sus intereses, y la importancia de darles voz.

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¡Nos vemos!

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4 Comments

  • hatunamauta

    Excelente artículo, muy actual, mi temor es que volvamos a las épocas pre pandémicas, y lo (poco) que se avanzó no sirva, la vez pasada en una conferencia donde participó Ivel Drexler, se refirió a estos dos años como «perdidos»…

    • Alberto Grados Mitteenn

      Gracias por tus palabras. Sobre tu comentario, creo que no es posible volver a la educación como la conocimos antes de la pandemia; la presencia y participación de la tecnología digital en la práctica educativa de los maestros, y en los procesos de aprendizaje, hará que aparezca en mayor o menor medida en los diseños. El tema es cómo la usaremos, para mí. Si saldremos del nivel de sustitución y alcanzaremos nuevos niveles de integración de la tecnología y esta esté en realidad al servicio de la pedagogía. Con la mayor fe posible, esperemos a ver qué ocurre; y que los líderes educativos tomen las mejores decisiones. Saludos.

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