Artículos

Sí, es una oportunidad para el aprendizaje basado en proyectos

Frente a la realidad de tener que diseñar una propuesta educativa institucional para el aprendizaje a distancia -o enseñanza remota, siendo más precisos-, en condiciones muy particulares de maestros y estudiantes viviendo en confinamiento obligatorio, que no se sabe con precisión cuándo terminará, sumadas a todos los problemas pedagógicos asociados a un modelo de aprendizaje nuevo para la gran mayoría, problemas técnicos como la mala conectividad, o problemas habituales en casa que ahora se ven magnificados; parece complicado encontrar una fórmula educativa consensuada que sea sostenible y satisfaga a todos los stakeholders (estudiantes, maestros, líderes educativos, autoridades y padres de familia). Preguntas como, ¿Cuántas horas de clase en línea son ideales?, ¿La formación debe ser sincrónica o asincrónica?, ¿Qué herramientas digitales son mejores?, ¿Se debe dejar tareas?, ¿Las horas asignadas a cada curso, en línea, deben ser proporcionales a las asignadas cuando las clases eran presenciales?, ¿Es mejor conectar con los alumnos en la mañana o por la tarde?, ¿Tienen tiempo los padres para acompañar a sus hijos si también están trabajando de forma remota?, ¿Cuántas horas al día deberían dedicarse al aprendizaje?, ¿Debo pagar la pensión si no estoy recibiendo el mismo servicio que contraté?; las escuchamos casi todos los días; y buscamos información con «recetas» o soluciones milagrosas que nos permitan tener la certeza de que, al aplicarlas, funcionarán y todos estarán contentos. Déjenme informarles: No existe solución única; porque la realidad social, cultural, económica, entorno, formación, experiencia en situaciones similares, y más, de los stakeholders, son distintas. Está muy bien informarnos, pero el objetivo debe ser obtener insumos para generar una propuesta propia, única, que responda a las necesidades de nuestra comunidad educativa.

En ese especial contexto, algunas dinámicas propias del aprendizaje basado en proyectos (ABP) pueden ser de mucha utilidad; pues reducirían las 10 o 12 sesiones de aprendizaje en línea, a trabajar sobre una temática única semanal, o por el tiempo que se estime debería durar un proyecto. Es real que la propuesta que se desarrolla en este artículo no se trata de ABP, estrictamente hablando -muy difícil de aplicar en estas circunstancias-, pero se fundamenta en sus bases.

Pero, ¿Qué es el ABP? Luego de leer a muchos autores con posturas diferentes, y tratando de ser lo más claro posible, podríamos definirlo como «La acción de usar proyectos como herramientas de aprendizaje, para mejorar la comprensión de los estudiantes y que éstos así puedan demostrar el dominio de las habilidades, capacidades o competencias planificadas». Diría, de forma complementaria, que es una metodología que se basa en el aprendizaje activo; es decir, aquél en el que la autonomía de los estudiantes, así como su trabajo colaborativo, comunicación asertiva, pensamiento crítico y creatividad, se desarrollan y potencian a partir de un diseño instruccional pertinente, con actividades de aprendizaje interesantes y retadoras. Ahora, ¿Cómo podemos hacer esto, a distancia? Parece una locura, pero es posible, si las autoridades de la escuela y los líderes educativos (coordinadores pedagógicos, mentores, coordinadores de áreas) asumen que estas condiciones únicas requieren de respuestas ad hoc; y que la comunicación con la comunidad educativa en pleno es súmamente importante para «empujar el coche», todos, en la misma dirección. Una buena planificación, comunicada de forma asertiva y oportuna a los PPFF, con sustento pedagógico sólido, y un plan de ejecución profesional, hará que las autoridades de las escuelas privadas dejen de preocuparse en que si los PPFF quieren pagar o no -causa de entendible estrés-, porque la propuesta se habría construido escuchando a todos -o con la venia de todos-, y sería un proyecto de la comunidad educativa en pleno para los principales beneficiarios: los estudiantes.

Como no hay receta única, pero tratando de aproximarnos a una solución viable, voy a explicar esta propuesta con un ejemplo. Imaginemos este horario de clase semanal, para el aprendizaje desde casa, basado en el modelo instruccional de las 5E:

  • Toda la semana se trabaja sobre un solo tema; el mismo que debe formar parte del entorno de los alumnos o responder a alguna situación coyuntural.
  • No hay áreas currriculares, hay un proyecto, evidencias de aprendizaje y competencias.
  • 120 minutos diarios de actividades por grado (incluyen todas las actividades del día; si el estudiante está motivado, utilizará más tiempo, pero será su decisión).
  • 30 minutos de horario disponible en línea para atención a dudas, sincrónico; empleando el medio formal y seguro elegido por el colegio (Sugerencia: Google Meet o Microsoft Teams).
  • Atención a dudas, asincrónica y según un horario establecido, a través de la plataforma educativa del colegio, que debe ser bidireccional.
  • Cada día, los alumnos tienen actividades relacionadas a la etapa de la secuencia didáctica elegida; como en el caso del ejemplo en la imagen, los jueves la tarea es elaborar; es decir, es el día de trabajar en equipo y ser creativos, poniendo a prueba lo aprendido (pueden usarse otros modelos, como el de la taxonomía revisada de Bloom, para establecer una secuencia didáctica: recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar, crear).
  • Los maestros del grado se reúnen en línea, semanalmente, y se ponen de acuerdo respecto de las actividades de aprendizaje en las que participarán y de qué manera.
  • El aprendizaje se basa en la indagación.
  • Se involucra a los PPFF, de forma indirecta, pues los alumnos llevarán a casa temas de discusión; porque lo aprendido forma parte de su entorno o realidad y les resulta interesante.

Si el tema elegido, fuera «Los efectos del coronavirus en la educación», sobre dicho tema, los maestros pueden elaborar una pregunta de indagación, y coordinar las formas en que participarán, los recursos que compartirán con sus alumnos, las actividades que realizarán los mismos, qué tareas serán individuales o en equipo, los productos digitales que solicitarán y la forma en que evaluarán. A lo largo del proceso, los maestros coordinan las mejores herramientas digitales que les permitan recoger evidencias de que cada etapa del proceso se cumple y se logran los objetivos de aprendizaje propuestos. Por ejemplo:

  • PARA ENGANCHAREdPuzzle: permite enviar un vídeo interactivo, que permita además saber si se comprendió o no su contenido.
  • PARA EXPLORARWakelet: permite compartir un conjunto de recursos (vídeos, imágenes, documentos, URLs, etc.) con los que se realizará la exploración.
  • PARA EXPLICAR, Flipgrid: permite recoger, en vídeo, las explicaciones de los estudiantes y evaluar la comprensión.
  • PARA ELABORARGoogle Docs: permite trabajar en equipo sobre un producto individual o en equipo.
  • PARA EVALUARPadlet: permite evaluar lo aprendido, dando una mirada al proceso, la forma y analizando la solución.

Este ejemplo, es solo una combinación de las muchísimas posibles, si se hace un buen uso de la tecnología digital con fines educativos. 
Ahora sí, solo quedan 2 puntos pendientes:

  • Evaluación: que debe realizarse a lo largo de todo el proceso, a través de productos intermedios que permitan evidenciar el aprendizaje. En los proyectos, mejor aún si el producto final no es homogéneo (póster, infografía, modelo, canción, ensayo, poema, etc.), de ese modo los estudiantes tendrán la libertad de ser creativos, dentro de los parámetros establecidos por los maestros. El único requisito, en un proyecto, es que el producto final, si hay uno, permita evidenciar el aprendizaje; hacer que todos hagan lo mismo, mata la creatividad y la actividad no resulta atractiva para los estudiantes.
  • Empaquetado: es quizás uno de los aspectos más descuidados y a la vez importantes en la enseñanza remota; y está relacionado con el medio y la forma con que los alumnos tendrán claro qué hacer, cómo, cuándo y dónde. Se puede hacer a través de la plataforma del colegio, ordenando de forma secuencial y condicional las actividades y recursos; también puede hacerse a través de alguna aplicación que lo permita, como Wakelet o Formative; incluso, los maestros con más experiencia en el uso pedagógico de las TIC pueden usar HyperDocs.

¿Retador? Sí, pero es una forma de enfrentar la situación a través de aprendizajes conectados entre sí, alumnos más motivados al saber que lo que aprenden tiene un único objetivo y no 10 o 12, semanales; además, de que sus productos pueden ser muy elaborados y cada producto intermedio puede servir como evidencia de aprendizaje a varios maestros. 
El lograr poner en marcha un proyecto de esta naturaleza, está en manos de las autoridades y los líderes educativos de los colegios: «La pelota está en su cancha».

Compartir

2 Comments

  • Mauro

    Me parece muy interesante tu propuesta, pero los enlaces que dejas para enganchar, explorar, etc. nos dicen: Lamentablemente, no tienes acceso a Blogger. Comunícate con el administrador de la organización para obtener acceso. Podrías darnos el acceso o hay que gestionar otro aspecto no explicado. Gracias

    • Alberto Grados Mitteenn

      Hola Mauro, mil disculpas. He migrado la página de Blogger a WordPress, y algunos enlaces de las publicaciones parece que se han roto. Los corrijo hoy por la tarde. Muchas gracias por avisar. Me alegra mucho que la propuesta sea útil. Saludos

Deja un comentario