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Tecnología educativa en tiempos de coronavirus

En estos días, vivimos en estado de alerta debido a la velocidad de contagio del coronavirus (COVID-19). Hemos visto cómo muchos sectores se han visto afectados en todo el mundo: turismo, economía, salud, trabajo, etc. Entre éstos, también se encuentra: la educación. En muchos países, con la finalidad de no incrementar las posibilidades de contagio, se ha tomado la decisión de cerrar escuelas, institutos y universidades, por un período cierto; pero que podría prolongarse, dependiendo de cómo evoluciona el problema en cada país.

Es así que muchos maestros, instituciones, empresas y colectivos, han decidido sumarse y apoyar a los maestros con tutoriales, webinars, charlas, materiales, publicaciones, etc.; con el noble fin de darles herramientas para no detener la formación de sus estudiantes, empleando como alternativa dinaḿicas propias de la educación a distancia o e-learning.

Entre tantos recursos y consejos, la mayoría muy buenos, me surgieron algunas dudas respecto a si todas las instituciones educativas, maestros o estudiantes, están preparados para trasladar la instrucción presencial al mundo virtual; y sobre qué requisitos serían necesarios para ello. Por ejemplo: puedo tener la mejor intención de crear un recurso interactivo con preguntas, pero mis estudiantes no tienen cuentas de correo electrónico, o peor aún, las tienen pero no las usan; o la institución educativa en la que trabajo, tiene una plataforma virtual a la que nadie acude hasta el final de la etapa, solo para ver las calificaciones. Esta realidad, como algunas otras, imposibilitaría casi cualquier iniciativa tecnopedagógica que pretenda ofrecer una solución temporal al problema de la suspención de actividades en las instituciones educativas.

Revisando posibilidades de colaboración, pensé en lo oportuno que serían los HyperDocs, esta herramienta instruccional que permite completar la secuencia didáctica de una sesión a través de una guía personalizada en la que se emplea mucha tecnología digital, como herramienta pedagógica de acompañamiento docente. Lo conversé con algunos colegas y la idea les pareció genial. El problema surge, justamente por lo mencionado líneas arriba: ¿Tenemos claro qué debemos considerar al diseñar una sesión de educación a distancia?. Solo considerando algunos puntos generales:

  1. ¿CÓMO DISEÑAR?: El diseño de una actividad, sesión o proyecto, en el que usaremos exclusivamente tecnología digital, requiere de formación sobre diseño instruccional y uso de las TIC; de lo contrario se podría caer en el error de diseñar una actividad de aprendizaje virtual como si fuera presencial. 
  2. ¿CÓMO ENVIAR?: La gestión de la información y la comunicación, entre maestros y estudiantes, debe estar previamente establecida de manera formal, y respaldada por el colegio y los PPFF. Así se evitan problemas legales, por un lado; y de interferencia por otro. El escenario ideal es contar con una plataforma educativa que permita gestionar ambas (Google Classroom, MS Teams, NEO LMS, Canvas, Blackboard, Edmodo, etc.); pero una que se use. Así el maestro tendrá un espacio seguro para enviar a sus estudiantes los recursos con los que aprenderán y ellos podrán hacer consultas.
  3. ¿CÓMO RECOGER?: Recolectar las respuestas de los estudiantes, así como tener la posibilidad de retroalimentar su trabajo, también es una consideración importante. No se trata de establecer un canal unidireccional, sino bidireccional; que además permita sostener un diálogo entre profesor y alumnos con el fin de mejorar los productos solicitados que servirán como evidencia de aprendizaje.

Sin la consideración de estos componentes, resulta complicado imaginar una experiencia de formación a distancia exitosa. Con ello tampoco pretendo desanimar a los maestros que deciden tener la iniciativa de hacer algo, solo lo «pongo sobre la mesa» para la reflexión (imposible no hacerlo siendo maestros). 

Mi sugerencia, para los que empiezan: acudan a maestros referentes, como Pedro Aparicio (México), Domingo Chica Pardo (España), Jennifer Scott (EEUU), Lucio Velarde (Perú), Ingrid Mosquera (España), Nay Belauzarán (México), entre muchos otros, muy activos en blogs y RRSS; y hagan las consultas que consideren pertinentes. Estoy muy seguro que estarán gustosos de responder. Es más, muchos de ellos han hecho valiosas publicaciones en estos días que pueden servir de guía. Entre todos, pensando en un mundo realmente conectado, estoy seguro que nos podemos contagiar más rápido que el coronavirus.

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